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Curiosidades de Tokio

Quien más y quien menos, por poco observador que uno sea, cualquier persona que visite Japón se dará cuenta de muchas curiosidades, extravagancias y fuertes contrastes.

Además del escaso uso de las tarjetas de crédito y del sorprendente desconocimiento de otros idiomas, veamos algunas curiosidades de los japoneses:

El silencio japonés

Prohibido fumar en la calle
Prohibido fumar en la calle
Tienda de alquiler de perros
Tienda de alquiler de perros
Bar con gatos para acariciar
Bar con gatos para acariciar
Pegaojos, el nuevo invento de belleza
Pegaojos, el nuevo invento de belleza
WC washlet Japon
WC moderno, ¡atención al panel de mandos!
Vagabundos jugando en el parque
Vagabundos jugando en el parque

Los japoneses son extremadamente silenciosos y una de las cosas que más les llama la atención (y menos les gusta) cuando viajan a otros países, sobre todo a España, es lo alto que se habla y lo ruidosa que es su gente.

El gusto por el silencio les lleva al extremo de que en lugares como el metro o los trenes está prohibido utilizar el teléfono móvil para llamar, lo que hace que los japoneses fijen la vista en sus pantallas para jugar o escribir mensajes.

¿Prohibido fumar?

Sin duda uno de los grandes contrastes que se aprecian en Tokio (y en todo Japón) son las leyes respecto al tabaco. Mientras que en algunas calles y parques está prohibido fumar, hay lugares como los restaurantes donde esta medida no se aplica. Más sorprendente aún es encontrar ciertos vagones para fumadores en los Shinkansen de Tokio a Kioto.

Extremadamente ordenados

A los japoneses les encanta hacer colas y especialmente respetarlas. No es raro que andando por la calle o en el metro te detengas y la persona que va detrás tuyo se quede esperando a que avances. Les cuesta mucho esquivar obstáculos.

Bares con gatos y alquileres de perros

Aunque les encantan los animales, los agotadores horarios laborables y las casas extremadamente pequeñas hacen que muchos japoneses opten por no tener mascotas. Como todo tiene solución, para suplir esta carencia muchos recurren a los bares con gatos o a los alquileres de perros.

Si queréis hacer una de estas actividades típicamente japonesas, debéis mentalizaros de tener que pagar una suma de dinero considerable a la vista de un occidental. Alquilar un perro en Odaiba tiene un coste de 2.500 yenes la hora. Si queréis que la velada sea perfecta, podéis llevar a cenar a vuestro perro a alguno de los restaurantes con menú canino.

La belleza y la occidentalización

Las japonesas son preciosas y algunas parecen muñecas pero ¿son de verdad? Lo cierto es que ningún viaje a Tokio puede finalizar sin visitar la sección de belleza femenina en cualquier centro comercial, la sección de postizos es interminable.

Como invento estrella se encuentra el "pega-ojos", un invento puramente japonés con el que muchas chicas niponas hacen realidad su sueño de tener sus ojos más grandes y con un aire occidental.

Los baños

Mientras que los baños tradicionales japoneses son simples agujeros en el suelo, los inodoros más modernos deberían adjuntar un manual de instrucciones.Tapas que se levantan solas, diversos chorros para limpiarse, secado automático, ambientador y música se han convertido en un estándar. Los baños más modernos incorporan lectores de tarjeta e incluso pantallas para poder escuchar tu propia música o ver fotografías.

Los vagabundos japoneses

Algo que perdura desde la crisis de Japón de los años 90 es el alto número de gente sin hogar que deambula por las calles y los parques. Por la noche montan "su casa" y por el día tienen todo recogido y tapado con una lona para evitar la lluvia.

Al contrario que en otros países, los vagabundos japoneses viven en la calle pero no mendigan, no piden dinero y son totalmente pacíficos. Muchos tienen artículos de limpieza, bicicleta, teléfono móvil e incluso otros gadgets tecnológicos.



Las máquinas expendedoras

En los trenes, en el metro, en la calle o en los parques, cualquier lugar es bueno para encontrar dos, cinco o diez máquinas expendedoras de bebidas, tabaco u otros artículos. Sin duda Japón es el país de las máquinas expendedoras.

Otra cosa curiosa es que el precio de los artículos siempre es el mismo, independientemente de su localización.